LA POESÍA DE FADIR DELGADO ACOSTA (Colombia)

Fadir Delgado Acosta

Fadir Delgado Acosta es escritora colombiana. Autora de: La Casa de Hierro, El último gesto del pez y Lo que diga está lleno de polvo. Profesional en Comunicación social. Magister en Creación literaria de la Universidad Central de Bogotá. Sus textos han sido publicados en diferentes revistas literarias nacionales e internacionales. Invitada a distintos festivales y encuentros culturales  en Europa, Latinoamérica, Canadá y Egipto. Sus textos han sido traducidos parcialmente al inglés, al árabe, al francés, al italiano y portugués. Premio en Poesía del Concurso Internacional de literatura de la Universidad de Buenaventura (Colombia). 2014. Ganadora de la Residencia Artística en Montreal por parte del Ministerio de Cultura de Colombia y el Consejo de Artes y Letras de Quebec, en el área de literatura. 2013. Premio Distrital de poesía del Portafolio de Estimulo de Barranquilla 2017. Ganadora de la convocatoria internacional de la Oficina de la Juventud de Québec para participar en un intercambio literario en esta Provincia. 2010. Su libro El Último gesto del pez fue traducido y publicado al francés por la editorial Encre Vive de Paris en el 2015. Se desempeña como tallerista literaria y es coordinadora de la Fundación Artística Casa de Hierro de Barranquilla.

ALGUNOS POEMAS:

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Hada ciega

En la oscuridad alguien dice mi hijo
y la palabra hijo es un puño de espinas que se abre en la garganta
Abre la boca
ábrela bien
y vuelve a decir mi hijo
porque la palabra es agua que comienza a ahogarte los pies

Escarba el agua
quítate el cansancio del viaje pegado al cuerpo
y vuelve a decir mi hijo
mira que hijo no es cualquier filo
cualquier cuchillo
con él podrías cortar un relámpago
cortarme un relámpago
cortarle los ojos a un hada

Te lo pido:

Regálame el hada ciega
Pónmela en el pecho
No me digas de qué especie es
No me llames hada
No me digas el nombre de un pájaro
No clasifiques el vuelo

Déjame el hada
Pero llévate a tu hijo
Antes que la palabra te ahogue
Antes que sea cualquier filo
y no cortes nada con él

Llévate la palabra hijo

Ponle el nombre de un pájaro
Clasifícale el vuelo
Pero llévatela

Te lo pido:

Regálame el hada
Pónmela en el pecho

Hada ciega

Te lo pido:

En esta oscuridad
préstame tus ojos.

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El hambre se hierve

Al olvido lo meto en una jaula para ocultarlo del trueno
Y le abro el pecho para que encierre sus bestias

Alguien me dirá que es demasiado abstracto
Que el olvido no es visible
Que intente ponerlo cara a cara con un objeto
Pero cómo hacerlo
No le conozco la cara
Pero sé que siempre tiene sed
y algo me dice que le gusta atravesarse en el camino para hacerme caer
que cuando estoy más cansada aparece y me golpea la cabeza
Y me hace retornar al punto de partida

El olvido tiene dientes
Se rasca hasta encontrarse la sangre
Le gusta hervir el hambre
Porque el hambre se hierve
Podría masticarme
Comerse mi carne
Abrirme los ojos
Coserme la boca con las hebras de mi propio pelo
Con mi saliva saciar su sed
Sacar de mis pechos a todas sus bestias
Porque sabe que lo olvidaría
Que no tendría manera de recordarlo.

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Lo que diga está lleno de polvo

Debajo de la lengua tengo palabras heridas en combate
Hospitales con sus gasas ahogando la herida
Debajo de mi lengua tengo una legión de escombros
Me he partido los labios por quitar esos restos de piedras pegados a los dientes
Lo que diga está lleno de polvo
De ciudades en ruinas
Lo que diga tiembla como punto de luz en el agua
será siempre un grito encalambrado
Siempre el domingo apuntándome con su escopeta
Siempre los perros abriendo la tierra para mostrarme sus huesos
Siempre la palabra que se escucha como la explosión de un tiro
Esa misma palabra que cava su tumba dentro de mi boca.

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Manifestación de la luz

Está en una cueva
Hay una luz que titila
Una raíz de vidrio que le corta los párpados
No es nada más
Sólo un montón de miedo
Un sudor de lodo
Un terrible ruido

La luz tiene espinas
Espinas que le hieren los ojos
El temblor de sus muslos espanta las hormigas sobre el cuerpo
La luz protesta
Es humo
Humo que le arde en los huesos
Cierra los ojos
pero la luz en huelga no se va hasta que los abra
Alguien suelta unos perros rabiosos
El exceso de luz le impide verlos por completo
Tienen colmillos con las puntas brillantes

No sabe adónde huir
La baba de los perros inunda el lugar
Cree que los perros tienen luciérnagas en la lengua
La baba de rabia se le mete en el cuerpo
La luz protesta con un niño en el centro
Un niño cubierto de agujas que se lo arrojan a la cara
Quisiera saber quién está detrás de todo esto
¿Por qué la luz protesta?
¿Quién convoca las marchas?
¿Quién es el líder?

Se quiere arrancar la piel y entregársela a los perros
Un desierto le nace de la boca
Bebe la rabia de los perros
y se hace hambre
me hago hambre
Tengo un desierto en la boca
Una luz tierra que se mete en los dientes
Un niño de agujas cortándome los ojos.

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Cielo de soldadura

Jugamos a parir hijos de relámpagos
Los contábamos como insectos blancos
Desaparecían y se pegaban hasta volverse babas
Hasta ser luciérnagas sin cristales
Hasta darnos cuenta que sólo habíamos parido cráneos de antiguos miedos

Aun así dejamos atrás las escamas de la ciudad
La podredumbre de los mares que se le han muerto

El camino lo abrimos
Fue una filosa herida que nos cortó las manos
cuando decidimos reventarlo
sacarle las entrañas
y sembrarle una raíz con gusanos de luz

Jugamos a comernos nuestros hijos
a cortar alas y tragarlas como cadáveres de hielo

Nos hicimos desperdicios de animales
Niños muertos
Perros aguardando un cielo de soldadura
Nos hicimos eternidad
árboles en un charco de luciérnagas.

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Mar en el bar

Esperar que por la puerta entre el mar
Que abra su noche en frente de todos
Que comience a repartir girasoles guardados en botellas de vino
y verlo reservarse una ola para él

El mar oculta siempre una ola
En la barra del bar le han visto leerle un cuento
ese cuento de la ola
del caracol que parió en los rieles de un tren

Dicen que cuando lo hace
se cubre de escamas
se vuelve reptil
se arrastra por las mesas
Y comienza a cantar canciones que las olas no entienden
Hay canciones que las olas no pueden escuchar
Aunque que quisieran
las
olas
no
lo
escuchan
todo

Y se enoja
El mar se enoja
Le arranca los girasoles a la gente del bar

Abre su boca de reptil y se los come
Y los párpados le titilan
Hace crujidos de ebriedad
Comienza a caer
a dormirse siempre en el bar
La ola no quiere que el mar se duerma
porque es difícil levantarlo

La ola se aleja y lo ve caer
Jamás lo cargaría
Eso no es un asunto de olas

La b es un ojo de agua que separa al mar del bar
Por eso le gustan los bares
Porque escucha canciones donde el pescado podría ser también veneno
Y él sabe a qué suena el veneno
Hasta lo canta

La ola siente una culpa
Un escalofrío
Pero qué saben las olas de la culpa

Esperar que por la puerta entre el mar
Pero quién ha visto que el mar entre a los bares
Quién ha visto que el mar entre por las puertas.

 

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La poesía de Bengt O Björklund

Bengt O Björklund (Suecia, 1949)

Bengt ö Bjorklund

Nació en Estocolmo. Es poeta, periodista, fotógrafo, músico, escritor y artista. En 1968 aterrizó en la cárcel de Estambul junto con un grupo de artistas, poetas y músicos internacionales. Se abocó a la pintura sobre tela y ha realizado numerosas exposiciones en variadas salas. La ciudad de Estocolmo adquirió uno de sus grandes lienzos. Escribe poesía en inglés y conformó bandas de rock en Inglaterra y Brasil, donde condujo programas de radio, pues también habla portugués. Ha publicado: La ventana rota (1975); Los buscadores de la gracia (1978); La ciudad (2003); Me perdí Woodstock (2009); Reflexiones (2010).

                                                                                    trad. del inglés: Ricardo Rubio

Bengt ö Bjorklund & Ricardo Rubio

De “DIEZ POEMAS”

tan suave este viento
esta soledad
en la que te extraño

”serendipia” susurraste
”sé el agua
de donde viniste”

el alegre árbol está en plena floración
el jardín cede
al alto cielo vernal

soy la distancia desde aquí
a una playa en alguna parte
entre el Trópico del Cáncer
y el Trópico de Capricornio
una palmera en una región polar
flores de cerezo alrededor del ecuador

había una melodía en la radio
había cierta urgencia
el modo en que el día sangraba los rayos
en mañanas posibles
era una danza clara de la criatura
sobre teclas blancas y negras

narices de hombres viejos en rápida primavera
perros corriendo salvajemente
hay tanta dulzura
en la capacidad de decir esto
y recuerda
que hice un buen día de primavera

impregnado en cuentos de nunca más
empapado y pagado
por ricos tontos y la oportunidad
hago mi última apuesta
al número once

hay grietas en el desliz
cargas de confirmación
en los brazos de hombres araña
muriendo por tomar tu temperatura
con ellos al infierno

una pálida luna comida por las vacas
estrellas prohibidas por el estado de Kansas
la mala hierba es para los hombres de menor ambición
el té para aquellos con habilidades sociales
un cielo azul es sólo un cielo azul

hoy no se sentencian
las ondas del rol de ayer
con las respuestas que soy

manos pálidas rebotando
resurrección de piel tensa
en un golpe de regreso

bosquejo de sombrea que sangra
no hay consuelo
con la vejez

el mal camino en las calles
batió como una pluma en la tormenta
al morir el día
se encuentran a sí mismos en otra historia

los hombres pequeños ondulan y saltan
de una oración a otra
no hay decisión
sobre el paradero del yo

ardiendo como un intento del Columbus
completamente fuera del mapa
intérpretes del universo del Hubble
los colores que vemos

mano firme soportando el día
disparando como una estrella
a través de la historia
y espacios de silencio
entremedio

te sostengo un rato
y amo
el modo en que hueles
el modo en que tu piel se encuentra
con mi anhelo

me vaporiza, no por el mar
me usa como un broche
pegado a su piel
rodando como una marea
a la orilla final

 

Hero – Carmina, el nuevo poemario de Ricardo Rubio comentado por Cesc Fortuny i Fabré

Hero – Carmina

 HERO – CARMINA

En el principio era el Verbo

 

El epígrafe de Thomas Carlyle, que abre las puertas de esta obra, representa un hilo, una columna vertebral donde se sustentará el periplo del héroe. El título no engaña, Hero Carmina, poema para y por el héroe. Poesía ya no heroica, sino escrita desde la heroicidad, desde las tripas mismas del acto vital, de la mirada al pozo y de la autoconciencia El salto de fe al abismo de saberse, de autoconocerse. Las canciones del héroe, la consciencia, la vida.

Según el evangelio de Juan, “En el principio era el verbo …” así en nuestro Hero Carmina, Ricardo Rubio nos dice en el poema  Tierra de Lid “… Luego llegan las mañanas del alfabeto: las líneas cruzan el papel y el lápiz cristaliza la memoria …”  Al igual que un discurso, nuestra mente se construye, se forma, y como decía W.S. Burroughs, el virus del lenguaje se encarga de estructurar nuestra mente, de dar nombre a sensaciones y a conceptos que nos serían del todo ajenos.

Sin ninguna piedad, el poeta nos advierte que “ … Tiznado, entre la inercia y los sueños, el héroe empieza a vivir jugando al desenlace. …” ya que de ese inconsciente que colapsa, nace la voluntad, el empuje o la libido si lo prefieren los más freudianos, que nos arrastra río abajo. Siempre el mismo lecho, siempre distintas aguas.

Una vez hecho el salto, una vez conseguido el desequilibrio que mantenía la balanza, el consciente se va formando al dar nombre a las cosas, y al hacerlo, se va formando a sí mismo. Como un mantra eterno que no quiere despertar, pero que al ser recitado en voz alta, despierta a su emisor. Muy descorazonador resulta la insistencia de Rubio en recordar el azar, el caos inherente a la creación, el doloroso sinsentido de la existencia: “Nos es dado este fragmento para intuir la luz,/ para verla nacer y morir en manos de la ruina,/ para ser y no ser entre raudales de azar,/ para fatigar su índole,/ su esencia de secreto,/ su afonía.” Descorazonador, sí, pero terriblemente bello.

Para el poeta, es ya toda una heroicidad, roer ese estadio preconsciente, ese cálido útero de la mente, en el que ésta funciona de otra forma, con otros códigos probablemente mucho más naturales, así “… el niño funda la sustancia silábica,/ una intención de lumbre en el sonido …”

Llama la atención la pulcra construcción gramatical, el quirúrgico dominio de las palabras, imposibles sin un oficio sólido, sin una experiencia asentada. Algo que me induce a pensar en una madurez, en un control de las riendas, que permite hacer y deshacer al poeta lo que le viene en gana. En esta primera parte del poemario, me resultan muy destacables  los versos del poema La lucha interior del adalid: “Veo la oscuridad/ y no sé si la noche es la de afuera.”  Esta certera simplicidad con la que se expresa en ocasiones, contrasta con el complejísimo discurso que encierran las palabras.

Ricardo Rubio

Las estructuras de los poemas suelen contar con versos flotantes, lapidarios, sentencias que sepultan inmisericordes, y que resonantes, rebotan en nuestra memoria inmediata. Estos versos flotantes, son usados en ocasiones tanto a principio, a mitad o al final del poema, amén de ser usados en las tres ocasiones a un tiempo. Pero es para mi gusto el verso flotante final, el que actúa de rúbrica, el que encierra el secreto y la sorpresa, es como digo, la losa que el héroe debe soportar en su largo recorrido.

Los versos en forma de pregunta interrogan al héroe sobre el mundo que le rodea, le sitúan y le anclan poco a poco en esa realidad que se construye con el discurso, con la interpretación.

Si la primera parte del poemario es la niebla de los sueños, el preconsciente, la segunda es la asunción de la no heroicidad,  “No habrá juglares ni trovas/ para el héroe de todos los días./ Será diminuto, invisible,/  un latido al azar.” o en otras palabras, la desaparición de las formas mágicas, y la aparición de lo cotidiano, y a su vez, el hecho de que lidiar con ello, con lo cotidiano digo, será de facto, toda una heroicidad.

El poeta se pregunta cual es el sentido de todo lo estructurado hasta el momento, de la vida tal y como se entiende en la edad adulta, del conjunto de convenciones que nos permiten relacionarnos y socializarnos. Aquí, las preguntas interrogan al héroe sobre su naturaleza, sobre el trabajo de construirse y sobre su construcción misma, pues el héroe, desprovisto ya de la certeza de la inocencia, cuestiona y se cuestiona el mundo y a sí mismo. “Sé que respiro,/ aunque ignoro el sentido de la inercia./ Sólo intento superar la asfixia,/ la opresión, el tedio, la acidez,/ la desolada esperanza de equidad./ ¿Dónde, la lógica, el juicio, la razón?”.

Los propios interrogantes, las preguntas, son los dragones contra los que debe lidiar, aún a sabiendas de que la victoria es imposible. Son los molinos de un Quijote enloquecido ya por su propia locura. Ya no hay hadas ni duendes, y aunque se intuya futuro, el pasado empieza a doler mucho más.

El héroe es presentado aquí como un ser que busca, una vez asumida la destrucción de lo mágico,  una justificación para la existencia, una excusa que resucite el motor, la voluntad primera que lo desencadenó todo. Un retorno imposible a ese desequilibrio inicial, al Big Bang.

Especialmente demoledor se me antoja el poema Parpadeos de un derrotero heroico, donde se exploran con crudeza las sensaciones de desconsuelo y decepción propias de la vida, de la asunción de la vida, del espeluznante resultado de hacer balance. La crisis. Citaría entero el texto, pero me quedaré con el verso final “Ningún espejo descubrirá mi ausencia.”  donde la tragedia del vampiro es una metáfora arrasadora y brillante, sobre la terrible sensación de indiferencia que nos profesa lo externo hacia nuestra existencia.

Si pudiésemos hablar de nacimiento, vida y vejez, no sería esta última un remanso de paz, más bien parece que el poeta nos enfrenta a la derrota absoluta, a la destrucción de todos aquellos conceptos que creamos en la segunda parte del poemario, y que ahora han sido desenmascarados definitivamente. Una rendición, entiéndase, muy al estilo de Miguel de Molinos, quien nos hablaba de la aniquilación, el recogimiento, la muerte mística, la oración de quietud; y en definitiva, de la suspensión de la palabra y por ende del entendimiento.

Es en esta última parte, donde en el poema El desmayo a los pies de una estatua, aparece el magnífico epígrafe del poeta, narrador, dramaturgo y ensayista Omar Cao, “Sólo los elefantes/ vuelven para morir …” Ricardo Rubio nos sumerge en la destrucción, en un Kali-Iuga particular, donde el héroe desbarata poema a poema, deconstruye verso a verso, todo cuanto había parecido asentado. La soledad y el silencio, son ya compañeros de viaje, son hermanos, padres y madres que se proyectan en antiguos espacios familiares, lugares que una vez revisitados, aportan la paz de la derrota. “… la noche apacigua las heridas/ y el silencio es pan del bueno/ antes de empezar a soñar. …”

Si existe un final, es el principio, ese en el que nada tenía nombre, donde todo estaba por descubrir, por hacer, un alzheimer deseado y liberador. La fusión con el niño y con todo. La extinción.

Cesc Fortuny i Fabré

Cesc Fortuny i Fabré,
Monistrol de Montserrat, 2018

LEE KUEI-SHIEN 李魁賢詩集 (Taiwan)

Lee Kuei-shien
Lee Kuei-shien

 

Li Kuei-Hsien (1937) es un autor y poeta taiwanés. Comenzó a escribir poemas en 1953 luego de graduarse de Ingeniero Químico  en el Instituto de Tecnología de Taipei. Lo caracteriza su escritura del verso extendido en Hokkien taiwanés y es una figura influyente en el movimiento de la literatura de su tierra. El trabajo de Lee aparece en varios libros de poesía publicados en 2001, 2002 y 2003. Su “Requiem del incidente del 28 de febrero” fue musicalizado en 2008 por el compositor Fan-Long Ko. Ha sido traducido en Japón, Corea, Rusia, Nueva Zelanda, Mongolia, India, la ex Yugoslavia, Rumania, Grecia, España, Holanda y Canadá. Li también ha traducido poemas y colecciones editadas de poemas modernos de Italia y otras fuentes europeas. Fue presidente de la Fundación Nacional de Cultura y Artes de Taiwan. Desde 1976 es miembro de la Academia Internacional de Poetas en Inglaterra. Fundó el Taiwan P.E.N. en 1987 del que ha sido Presidente. Galardonado con el Premio de Poeta Distinguido de Corea (1994), el Premio Taiwán de Poeta de Rong-hou (1997), el Premio Internacional de Poetas de la India (2000), el Premio de Literatura de Taiwan Lai Ho y el Premio de Cultura Premier (2001), el Premio Michael Madhusadan (2002), el Premio Wu San-lien de Literatura (2004) y la Medalla de Poeta de la Fundación Cultural Mongol (2005). En 2001, fue nominado para el Premio Nobel de Literatura por la Academia Internacional de Poetas de la India.
.
Trad del inglés de Ricardo Rubio
 .

Existence or Non-existence     存在或不存在

Existencia o no existencia

 

El cuadro

Desde hace mucho tiempo
“Los amantes” de Picasso están en  el mismo sitio
sobre la pared.

Me gustaría elevarlo de posición,
lo que implicaría reducir el fulcro
para que se vea más alto.

Cuando se excede el centro
todo el cuadro cae
del revés.

En ese instante,
la imagen colapsa
y su sombra desaparece.

El cuadro se mantiene
anhelando
la posición original de “Los amantes”.

Pese a todo, un clavo
permanece en el corazón
en la pared.

23/02/1994

.

Me borro

Me borro
no existo en tu idioma
borro mi propia sombra de tu historia
me niego a aparecer en tu sueño
me borro deliberadamente
convirtiéndome en otro, no en la nada
en un campo de distinta contingencia
durante la trama confusa
permanezco atónito bajo la superficie del suelo
para enterrar mi propia vida
para evitar el corrosivo aire venenoso
con mi existencia ausente en tu lenguaje
con mi sombra ausente en tu historia
con mi apariencia ausente en tu sueño
estoy en otro campo de confusa contingencia
voy a ser incubado en un tiempo de asombro y diferente
Por fin el resultado de esta anulación:
tu existencia ausente en mi lenguaje
el borrado de tu sombra en mi historia
el rechazo a tu aparición en mi sueño
Me borro
por fin, por fin se borra todo tu sistema

10/09/1994

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Los recuerdos no pueden apagarse

 

Tu libro de poesía que dejaste en mi casa
no tiene un poema para mí

Supongamos que quemo el poemario para calentarme
¿Pasaría este invierno
de un modo más romántico
o más marchito?

Me place devolverte este libro de poesía
y simplemente quedarme con la calidez de los recuerdos
para mantener la temperatura de mi cuerpo en lo que resta del invierno

Un libro de poesía es bastante intenso
los recuerdos no pueden quemarse
Mis recuerdos crecen con más ardor
y así este invierno se acorta

23/12/1994

.

La variación de la existencia

El retrato de mi perfil
siempre es una imagen extraña.
No conozco mi barbilla
tan resistente a la gravedad.
Todos los días me visto ante el espejo
mantengo el equilibrio en las dimensiones X e Y
pero sin claridad definida para la dimensión Z,
sumergido en un sentimiento sin ninguna realidad.
En la vida tridimensional
sólo mi propio plano se muestra real
y en ese retrato plano
se detecta un inconsciente nivel estéreo.

De la cinta magnética escucho mis propios sonidos
y encuentro sorprendentes voces magnéticas
tan hermosas que las envidio.
Por lo general escucho mis propias voces
saliendo del tímpano perpendicularmente,
y después de grabarse en la cinta magnética,
entrando en la membrana del tímpano en paralelo.
¿Sucede por la variación de la melodía
del mismo modo en que se propagan las ondas del sonido
a través del espacio?

El suceso que agrada a mis ojos
causa una sensación de disgusto
a través del proceso artístico.
La melodía me resulta terrible
por el contrario, me encanta
mediante la reproducción mecánica.
¿Cuál es la esencia de mi existencia
y cuál es la existencia de mi esencia?

8/11/1995

Ricardo Rubio y Lee Kuei-shien en Macedonia
Ricardo Rubio y Lee Kuei-shien en Macedonia

HANY OWEED (Egipto)

Hany Oweed
Hany Oweed

Trad. de Ricardo Rubio
de la versión en inglés de
Abdelrehim Youssef
del original en árabe.

 

Torres de represión

No te preocupes por la noche
que ya no tiene efecto de terciopelo,
ni la soledad mora en esos callejones
apilada en sus restos,
es más que eso;
se queda detrás de los bultos
y ojos fijos
se mantendrán encendidos
para secuestrar lo que piensan,
para construir
las torres alpinas de la represión.

 

 

La canasta de mis sueños

Sola, sin brazo
está la canasta de sueños colgada en el hombro de la niebla.
Me dejó
o la dejé, ¡no lo sé!
Dentro de mí, parvas de caos
y una ilusión arrastrándose ingenuamente hacia mis ojos,
dispersando la quietud del crepúsculo
vertida en el viaje.
No pierdas tiempo en las visiones sin salida,
no verás más que yo.
Desde que la tierra me engañó
como dientes de sillas trillando mi carne,
mi corazón está ahí,
pidiendo prestado el papel como refugio seguro para el calor.
Las estaciones pueden cargarse de humo una vez más
de modo que la bala reconozca mi huella digital,
mi pecho,
o las bestias, que examinaron cuidadosamente el polvo de la carretera
y no te encontraron, ¡podrían desaparecer!

No hay que escapar de la ventana de ausencia a la ausencia
y tú olvido, no abras un cristal
¡No todos los detalles del dolor merecen la muerte!
Estoy en camino,
y también mi amada, con su delgada sabiduría,
mi hermano con la filosofía de salir del dilema de la realidad,
y su accidente,
mi madre resiste el doblez con su astilla de platino,
mi hijo, que atraviesa la gravedad con las flechas de su sonrisa,
mi padre y el pasaporte al alfabeto,
esperando lo que no son más que facturas hogareñas,
mi jeque, que evitó su ceguera para ver la ayuda más Alta.
En el camino, otros queridos
y millones viendo la aguja del sueño y el agujero de la historia,
y el truco de la luz interior.

En camino…

Me basta haber dejado una voz que tu pasaje conozca,
el idioma de tu mano,
nuestra infancia en un cuerpo volado por la belleza de tu atención.
Tus toques, que bordaron mi supuesta primavera,
son como un aroma que guía a los caminantes
¡a donde crece la vida!

 

EDUARDO DALTER (Buenos Aires, ARGENTINA)

Eduardo Dalter
Eduardo Dalter

Eduardo Dalter nació en el barrio de Vélez Sarsfield, Buenos Aires, en 1947. Poeta e investigador cultural. Desde 1971, año en que editó su primer poemario, ha venido desarrollado un quehacer sostenido en los ámbitos culturales. Importantes publicaciones de su país y de América han incluido en sus páginas poemas de su autoría: revista Crisis  (Buenos Aires), revista Alero (Universidad San Carlos de Guatemala), revista Golpe de Dados (Bogotá), Shantih magazine (Nueva York) y revista Casa de las Américas (La Habana), entre otras. Durante los años de la última dictadura militar de su país vivió en el Oriente venezolano y en la ciudad de Maracaibo, donde en 1982 se publicó uno de sus libros. Dio conferencias y participó de encuentros internacionales, y asimismo brindó numerosas lecturas; entre otras: en el Ginsberg Tribute, en el Central Park, Nueva York, y en la Feira do Livro, en Brasilia. En el año 2000 tuvo edición su trabajo de investigación Harlem: los blues de la historia, que incluye una selección poética, con 2da. edición en 2010. Por otra parte, en el lapso 1994-2002 dirigió la revista de poesía Cuaderno Carmín, de difusión continental. Durante el bienio 2004-2005 preparó y ofreció seminarios acerca de la poesía de América en la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires, entre otras instituciones. En 2013 dio charlas y lecturas en escuelas y en centros culturales de diversas ciudades de Italia y participó en eventos poéticos en la ciudad de Londres. En 2014 ofreció lecturas en Londres a la vez que completó su investigación acerca de la poesía del Caribe en lengua inglesa. En el mismo año, aparecieron bajo el sello del Ministerio de Educación de la Nación, sus libros Harlem: los blues de la historia y Viento Caribe, investigación y selección poética que le pertenece en coautoría. Su poemario Dos cigarrillos para Eliot se editó en marzo de 2015. Algunas obras poéticas del autor: Silbos (1986), Hojas de sábila (1992), Mareas (1997), N.Y. Postales para enviar a los amigos (1999), Bocas baldías (2001), El mercado de la muerte (2004), Hojas de ruta (2005) y Canciones olvidadas (2006) entre otras.

 

 

NOTAS DE INVIERNO

Hasta tu cama
entran,

tensos, de esquina,
por tu piel,

y por allí
te andan,

quiebran
tus cerrojos,

los hechos,
las manos, las voces.

*

Como a cada beso lo borra
el viento que sopla y sopla,

ella pocea y pocea la arena,
pareciera, con más fuerza;

es el viento húmedo, poceado,
que escribe, escribe, escribe.

*

Dejá que entre la luz,
dejala que entre,

que se acomode,
que abra su valija;

no vayás a echarla;
dale de comer;

dejá que ande por la casa.

*

Amor marcado
de estos años.

A pesar de todo
vuela, vuelve.

Tibio es él;
a prueba es él.

Memorioso, dúctil
y carnívoro.

El da la hora
de esta hora.

*

Hermosura que te busco;
electricidad que es hermosura;

hermosura de una mano
en otra mano; de un cuerpo

en otro cuerpo; de una letra
que con otras es palabra;

palabra que te busca, me busca.
La oscuridad no es cosa nuestra.

*

Nadie estuvo en sus ropas, en su patria, en sus raíces.
Un silencio de lobo avanzó y corcoveó por estas calles.
El terror derribó puertas y espió por las mirillas.
Una conmoción de muerte, de la puerta para afuera
y de los ojos para adentro, nos exilió del otro
y fuimos gente sola, de mirada huidiza, en los rincones
como las hojas tristes que los vientos amontonan.

………………………………….De Estos vientos (1984)

*

Dejá que entre la luz,
dejala que entre,

que se acomode,
que abra su valija;

no vayás a echarla;
dale de comer;

dejá que ande por la casa.

………………………………….De Silbos (1986)

*

Seguramente haya otro lugar
más allá de este pozo
y de este horizonte seco
y quebradizo. Un lugar
para sentirse más palpable
y que hay que edificar aquí.

………………………………….De Hojas de sábila (1992)

*

DEFENSA DE LA POESÍA

………………………Palabras con mi hijo

Porque, aunque no lo creas
–plano más concreto–,
la luz de las estrellas
también vuela

y, además, el horizonte
es una línea tan cambiante
de acuerdo a cómo vires
el rumbo de tus pasos.

*

De esta arboleda
tomá tu color
o tu desdicha; y tomá
tu mar, tu vaso…
Todo suena, pareciera,
a nueces secas. Pero
también suena un río
grandioso
que aún no escuchas.

………………………………….De Aguas vivas (1993)

*

Viento, háblanos del mar
que hoy estamos algo así
como aburridos, como tristes.
Afuera, ves, llueve,
llueve con ganas
y contigo. Háblanos
también de las costas
de Chacachacare y de Macuro
mientras tomamos el café
y miramos la ventana.
Háblanos
así, del oleaje
torrentoso dando en los cargueros
que se inclinan
en las Bocas,
que hoy estamos desolados
y deseosos de tu magia.

………………………………….De Las costas del golfo (1995)

*

Luna, grave
luna, encima

de los tejados
ya húmedos;

y las calles solas,
solas,

donde se va
esfumando

la estela
de tu aliento

a cada paso.
*

Hay un camino
aún no atascado,

aún ni pensado,
que comienza

en la punta justo
de tus pies; hay

un camino; hay,
hay un camino.

………………………………….De Mareas (1997)

*

Cercanía del Harlem

En esta plaza brumosa, raleada,
estoy solo con los pájaros
–alas oscuras, casi quietos,
chistar agudo–.
Pasa gente con aire distraído
y gesto triste,
hamacando los hombros,
mirando hacia los árboles.
Gente sola, de sino y ropas pobres.
Caracas o Guarenas parecieran estar
a la vuelta,
pero no. Es éste el primer mundo
con sus caños oxidados
que gotean
en el patio y en los techos
y con el dolor también
(no digas que no)
entre las vértebras.
Y el murmullo, sí,
que va poblando los instantes.

*

Escuchad el viento:
John Coltrane

No quiero armonía;
escuchad
el viento que saco entre mi lengua
y mis dientes
y pasa cortante
por mi saxo.
No quiero armonía;
quiero
perforar el aire;
quiero
rehacer el rumbo de la calle
y andar después
grave, distante,
musitando y callando
a todo piano.

………………………………….De N.Y. Postales para enviar a los amigos (1999)

*

Ese hombre inclinado con su palo
en medio del basural,
donde las bolsas de nailon
y los olores gruesos,
en marejada,
cubren el paisaje,
no busca la felicidad,
en cualquiera de sus versiones,
o acaso sí
creyó ver un atajo
allá, en los límites
del horizonte,
entre bolsa y bolsa,
o recuerdo y recuerdo;
una felicidad fugaz,
con un palo,
o posible o creíble,
mientras el sol lo alumbra.

………………………………….De Bocas baldías (2001)

*

DESOCUPADO

                                       Salmo 2000

Un desocupado, Dios, es una pieza única
que hace a tiempo completo su trabajo;
una pieza insustituible
a todo el engranaje;
una mudez; un grito; un balbuceo;
un canal nivelador
que espera aguas,
aparentemente más cerca de la sequedad
y el olvido
que de la administración planificada
de riquezas.
Un desocupado, Dios, con su desierto
y su niebla,
vital a este equilibrio de espejismo,
donde cada cosa empuja o devora
a cada cosa.
Se repite, se confunde, y se alza
ya como discurso
de escena, que el desocupado está
desocupado
de toda función o todo uso,
mientras la máquina infernal, abismal,
ahonda el pozo.

………………………………….De Informe de barbarie (2000-2004)

 

RADOMIR BATURAN (Piva, SERBIA / Toronto, CANADÁ)

Radomir Baturan
Radomir Baturan

Radomir Baturan nació en Piva, Babici, Serbia, en 1948, actualmente vive en Toronto, Canadá. Terminó la escuela primaria en Niksic y en una escuela normal en Sarajevo, ciudad donde también se graduó en la Facultad de Filosofía. Con un estudio de Grado de las novelas de Borislav Pekić, se doctoró en la Universidad de Belgrado. Es Miembro de la Asociación de Escritores de Serbia y la República de Serbia. También fue miembro del PEN Canadá. Ha dictado conferencias y ha publicado en las principales revistas de Serbia y Yugoslavia. Antes de ir a Canadá vivió en Krusevac, ahora vive en Toronto y se dedica a la obra científica, literaria y educativa. Es editor de la revista de literatura y cultura de las personas que hablan en el idioma serbio en Toronto. Su lengua materna es el serbio, y habla y escribe Inglés. También el ruso y el francés. Ha publicado: “Los escritores más jóvenes de las ciudades gemelas”, La juventud literaria, Krusevac, en 1978; “KOK primer libro de poesía y prosa de escritores jóvenes”, La juventud literaria, Krusevac, 1979; “Ninguna esperanza”, Bagdala, Krusevac, 1987; “Pitomuša”, Giro, Krusevac, 1987; “Romani Borislav”, Universidad palabra, Niksic, 1989; “La revelación: Garde”, Libro Científico, Belgrado, 1993; “Jovan Ducic, la Verdad”, el Instituto de Literatura y Arte y la Ciencia libro, Belgrado, 1995 y 1996; “Zivko Jevtic, conciencia de sí mismo y la existencia de la intimidad”, Biblioteca Narodan, Krusevac y la Biblioteca Nacional de Jagodina, 1996; “Milorad Miketić, morder la mano”, NEA Publishing, Toronto, 2000; “Garde poeta”, NEA Publishing, Toronto, 2000 (en Inglés); “Hablando en Skenderaj”, Asociación de Escritores de Serbia, Belgrado, 2005; “De Rastka a Rastka”. Antología de la poesía metafísica de Serbia, estudio gráfico Dereta y NEA Publishing, Toronto, 2006; “Su Mihailovic, corifeos / Vasa Mihailovich, corifeos”, Escuela Raska, Belgrado, 2008 (en serbio y en Inglés); “Damarice”, Prometeo, Novi Sad, 2014; “Curador Mezezija”, novela, Catena Mundi, Belgrado, 2015.

Traducción del inglés por Ricardo Rubio

Morava y Mattawa*

En las orillas del Morava y del Mattawa
mi corazón late
Morava con su ritmo familiar
Mattawa con un extraño pulso de tristeza

Al río Morava, lo alimenta el Nilo
El agua congelada del Mattawa y la tierra
son dos serpientes en dos continentes
pero también son trépanos que cavan hondo

El cavado no halla el fin
hasta una erupción en la sangre
Una vez fue mi sangre nativa
la otra es solo un grito

En las orillas del Morava y Mattawa
la voz de una madre llama en vano
“Rade, mi hijo, no me olvides”
mientras un soldado extranjero azota con un látigo

Mi corazón se acelera ante el río Drina
desde su origen hasta el último aliento en el puente de piedra
bajo una luna creciente sobre el valle del Morava
y en el río Mattawa puenteado por el hielo

Ante los ríos Morava y Mattawa
mi corazón todavía se llena de emoción
pero a latidos lentos
porque el dolor de un emigrado nunca cesa

Oh, río Morava plantado por el Nilo
Oh, Mattawa, agua marcada por el hielo
Sobreviví y crucé todos los puentes
pero no encontré la paz en medio de los dos

Acacias o Mujeres

Amanece
el día pela la noche
y brota la mañana
en los extremos
de armenios y serbios

Contemplo un pastel
como si fuera el metafísico Rajkovic
donde se dibujan las acacias de Bagdala
doy un paseo
de barranco a barranco
trepo la colina

Glints of acacias
Glints of slender women
In white dresses
Across glades

Destellos de acacias
destellos de mujeres esbeltas
en vestidos blancos
a través de los claros

Parecen seguros de caer
cuando mi vista se ajusta
y se desvanecen

Acacias o mujeres

Mordisquear

En la pasión mordiente
de cuerpos o conciencia
dudo
intento
morder mi palma

Pero echo de menos
ese lugar de la mano
he mordido y arrancado el anillo
con un poco de piel
y me rompí un diente

No sé
qué duele más
si el diente o el dedo
o la conciencia
La fidelidad punzante
de la mordida primordial

Alma

Esa
que nos tienta
A menudo perjudica
a veces agrada
la llaman alma

Tormentosa
como mares
Sensible
como colinas
Rota
como lanzas
Exuberante
como mariposas

Alma
un campo perfumado
una herida sangrienta
una brisa agradable
una tempestad que rabia
una canción y un grito

Esa
la que nos lleva
es un alma
en un hombre

Marcas

Buscando
huellas que revelen
bestias
en la nieve profunda

Buscando gente
en ojos centelleantes
Una sombra
profunda
en un thriller
cebos
que se funden
o sangran
en el alma hipnotizada
joven
y caliente
para inflamar
o quemar

Buscando huellas
Muchas
van hacia la cueva
pero ninguna vuelve

Hojas de vida
huellas
que conducen
a un hombre

 

*Mattawa significa “Encuentro de aguas” en Ojibwa.

 

NORBERTO BARLEAND (Buenos Aires, ARGENTINA)

Norberto Barleand
Norberto Barleand

Norberto Barleand nació en Buenos Aires, Argentina, en 1942. Es poeta, narrador y ensayista. Participó en diferentes talleres y colaboró en revistas literarias. Publicó cuentos breves, plaquetas de poesía y los libros de poemas ”Presagio de Utopías” (1996), “Cenizas de la Tarde” (2002), editado este ultimo por el Grupo Literario “La Luna Que”, del cual forma parte como Responsable de Relaciones Institucionales desde el año 2000; y “Candiles y penumbras” (2012). Participó y participa en importantes antologías: “Poetas del Nuevo Milenio” Tomo 2 (La Luna Que, 2000), “Poetas, Narradores, Ensayistas” (Gente de Letras, 2003), Poesía Argentina Contemporánea Tomo XIV (Fundación Argentina para la Poesía, 2004), “Dársena Sur” (Republica .del Paraguay, 2004), “Las Voces que Somos” (La Luna que), “La Tierra del Conjuro” (Provincia de Córdoba, 2005). Condujo, con los escritores Lidia Vinciguerra y Fernando Sánchez Zinny, el programa “Los trabajos y los días” de la Fundación Argentina para la poesía que se emitió por Radio Cultura; también participó de otros progrmas radiales. Es miembro de la “Fundación Argentina para la Poesía”, en la que participó del Comité de Administración. Es miembro de la Asociación Americana de Poesía, Integra el Grupo “Poesía Peregrina”, participando de las giras poéticas realizadas en Catamarca, La Rioja, Tucumán ,Santiago del Estero, Azul (Provincia de Buenos Aires). Participó de encuentros literarios de carácter nacional e internacional. Sus poemas son publicados en revistas literarias de circulación convencional. Fue galardonado en el año 1999 con una mención de honor por la presentación de “Relatos Costumbristas” de su novela inédita “Buenos Aires Shoping Tango” en las jornadas de folklore urbano organizado por el circulo de “Artes y Letras” de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es coautor junto a otros autores de “Raíz, Fundamento”, bases de un proyecto para la defensa del patrimonio cultural. Es miembro de la Asociación Civil Proyecto Tango, declarado de interés de la ciudad y miembro del staff de redacción de su periódico ”Protango”. Miembro de la dirección de “Marcha Poética” y “Mujer poesía”, jornadas de intercambio y lectura realizada en los meses de mayo y junio de 2003/08 en el Centro Cultural General San Martín. Socio fundador de “Asociación Poetas por la Paz”. Es promotor de eventos literarios.

————————————————-

 

VOLVER AL HOMBRE

I

Entonces era posible
el canto,
el amor,
la poesía.

Era, entre muchos,
un todo de sueños,
un paisaje con cisnes.

Era posible saltar erguido
con todas las caricias
en la placidez de la tarde.

Volar en un cielo
opulento,
de susurro azul esperanzado.

Era todo Espacio,
página,
labio
donde transitaba la melodía del viento.

Era sombra,
certidumbre,
plenitud
en la fértil sonrisa del futuro.

II

La belleza de ser,
en ilusiones primarias,
apartando el Horror,
la llama,
la estopa y la ceniza.

La fatuidad del surco,
su infamia.
La membrana atroz de la ignominia,
su pereza de engaño
y prepotencia.

Volver al hombre.
Simplemente restituírlo
a la raíz milenaria de su ternura,
a la profundidad de sus lágrimas,
a la intemperie de Hambre.

Volver al Asombro,
a la soledad,
al tiempo.

Volver para siempre,
a las ansias sublimes,
insignes y extremas,
definitivamente.

 

.

LOS QUE CLAUDICAN

No es ceguera mirar hacia otro lado.
No está distraído quien observa.

Quién calla,
omite sin reja ni tertulia,
traidor obsecuente
con máscara y escudo

Un rastro de lluvia en la mirada,
sin luz,
sin viento

Donde hay un grito,
él no escucha

Derrota
mancillada
de tutelas y penumbras.

Los que claudican
no transcurren mi mesa,
no beben el vino del paisaje,
no vuelan con el delirio de los ángeles
ni abren las ventanas de mi cuarto.

Los que claudican
Señor
No los conozco
.
PERFUME DE NOSTALGIA

a mi padre

Era otoño
el patio se cubría de violetas.
Recuerdo los silencios,
tu voz era un canto de coraje,
el sombrero acariciaba el verde de los ojos
que podían mirar mas allá de la luz
Protegiste mi noche destemplada
entre los colores de la lluvia.

Fue en una siesta de infinita travesura
aquel reto poblado de caricias.

Padre
joven aún,
se apropió la muerte de tu hombría,
yo dejaba al niño en la vereda
en un túnel devorado de congoja.

Sin embargo,
Padre,
después sucedió todo,
casi todo,
crecí con el esplendor y con la sombra,
con las luchas, las treguas,
con banderas y diluvios.

Amé,
amé los pájaros y el aire,
amé los árboles y el viento,
no hubo rincones que no haya amado.

Todavía conservo la pasión,
las bellas esquinas de la infancia
Debo decirte,
Padre,
las cosas no  fueron
tal cual las mostrabas cuando nacían los sueños.
El mundo ha cambiado,
la gente se pierde
con un rictus de pena y mirada de asombro.

Los niños no juegan,
no patean jardines entre  parras ocultas,
ni acarician las uvas en la arena.
Los ríos y los mares se inundaron de barro,
Vida y muerte
son monedas en ascenso de valores confusos.

Aquí estoy,
Padre,
con el mástil al hombro,
sin  manchas ni  fronteras quebradas.
¡Cuanto duelen los astros¡
Padre,
Honré tu memoria con trabajo
con rosas  y vientos en los brazos del alba.
conservo los olores de manteca en la cama,
el carbón encendido en las mañanas
los chicos rondando macetas y baldosas.

Padre,
es tarde, muy tarde,
beben los jilgueros detrás de la ventana
y dejan un sonido de nostalgia.
La paz de este refugio balbucea recuerdos.

Debo decirte,
ya no hay niños en la casa.

Otra imagen transita los licores
despierta al son de una música distinta
bailan compases de esperanza
glosando colores en las nubes
donde comparto las ráfagas y el vuelo.

Camino las arrugas de la noche,
pero este poema no concluye

Todavía conservo la carnadura inagotable
de tu ausencia.
.
FIN DE AÑO 

Por los sueños compartidos,
por las voces que escucho en la distancia
por el canto en la luz de las mañanas,
y lo que juntos construimos
entre los pétalos, la amistad y la palabra

Una colina de hojas y de luces
alejan los rayos de la infancia  con vientos de ternura

El ojal envuelve el sol
la pajarera,
árboles que transito
entre el atardecer del pecho
la arcilla del amor, los espinillos.

Es tiempo de voces  y de ausencias.
Entrañables abismos que regresan
multiplicando cosechas, llamaradas

El año fugó entre bambalinas,
madrigueras del vértigo
vegetales de miel, de sombra herida.

Los recuerdos despeinan la noche,
estallan en un carnaval de espejos,
manteles y jazmines
buhardillas donde lentamente
horneamos
un nuevo acontecer de aventuras y de intrigas

 

 

 

MAMTA SAGAR (Karnataka, INDIA)

Mamta Sagar
Mamta Sagar

Mamta G. Sagar nació en India, es escritora, poeta y dramaturga en idioma kannada, lengua hablada en Karnataka, el estado indio meridional. También escribe ensayos y realiza traducciones de y al idioma kannada. Ha publicado cuatro libros de poesía: “Hide & Seek” (La escondida); “Hiige Haaleya Maile Haadu” (Como esta canción, 2007); “Kaada Navilina Hejje” (Huellas salvajes del pavo real, 1992); y “Nadiya Neerina Teva” (La humedad del río, 1999). Cuatro obras de teatro, una colección de ensayos críticos en Inglés-kannada y un libro en esloveno-kannada (Literature Interactions, 2011). Fragmentos de su obra poética, incluso libros completos, han sido traducidos a una veintena de lenguas, figurando en numerosas antologías del mundo. Obtuvo también numerosos premios y es activa animadora de los Festivales de Poesía del orbe.

 

 

Poemas de Mamta G. Sagar en lengua Kannada
traducidos al español por Nelson Roque Valdés (CUBA).

 

Mi madre y yo  (Mother and me)

Soy exactamente como mi madre
Cuerpo delgado, dedos huesudos,
Círculos oscuros debajo de los ojos;
Dentro, un corazón fuerte
cargado de atenciones; una mente
acosada con pensamientos que no puede
acarrear completamente; y a primera vista,
una suave sonrisa.

Soy exactamente como mi madre
Sus lágrimas fluyen en mis ojos.

 

Un poema río  (A river poem)

 

Dentro del río están
el cielo, la nube y el sol
En el cuenco de mis manos está el río

Si alzo mis manos,
El río se derrama en gotas, dispersando
cielo, nube y sol sobre mí toda.

Si del cuenco de mis manos bebo del río;
dentro de mí entonces
el sol, la nube y el cielo.

Dime, ¿quién está dentro de quién?

 

Nuevamente llueve  (Rain again)

 

Yo y él
mojándonos en la distancia de nuestros cuerpos soldados
Y yo recordando
Los bosques densos y oscuros de su patria.

Grandes árboles,
Nidos de amor en cada rama
“llueve así también allá”
susurra él en mis oídos
sus negros y rizados mechones
juegan sobre mi frente
y susurro
“llueve así aquí también”

Un relámpago irradia en los ojos
Y el deseo llueve

Mi aliento caliente
juguetea sobre él
Su sonrisa juguetea sobre mis labios
La lluvia espera afuera
Mientras esperamos mojarnos dentro
Él la lluvia dentro de mí
Yo la lluvia dentro de él
Y sin

aquí
ahora
Sus recuerdos se derraman como lluvia
Como un sueño olvidado retornando
fragancia de su amor
Y allá gotas
Mi recuerdo en su corazón

La lluvia cae
Aquí y allá.

 

Sueños (Dreams)

Dormimos, no en nuestras camas
sino en sueños
Abandonando los sueños,
despierto de los sueños dormidos
dejados aquí y allá,
sentados sobre estas camas
y esperando.

El sueño de ayer, el sueño del día anterior,
el sueño de hace diez días;
El de mañana o el del día después,
o el sueño de algún día;
Suyos, nuestros, los sueños de alguien
Tiempo después del tiempo, como este,
los sueños permanecen esperando sobre las camas
El cuerpo exhausto cae
sobre la cama para extenderse a sí mismo
Y entonces…..
la cama se derrite, las burbujas
espuman y los sueños ascienden
en una espuma de ondas,
y se derraman
Pulgada por pulgada, suavemente,
hundiéndose, subiendo, mientras
me deslizo hacia el fondo,
Los sueños se agolpan en mis oídos,
ojos, desde el interior de cada sueño,
lo que ves es todo diferente,
Lo que oyes es diferente;
dentro del sueño, diferente es el cuerpo,
como también la mente
Despierto, quito los sueños
pegados al letargo
me echo agua en la cara,
cuando las cuentas de agua ruedan hacia abajo
rebotan, destellando en la luz…
por un momento, sentí incluso
que este quizás es el sueño de alguien más.

El río fluye (The river flows)

El río fluye sobre la página vacía
El agua permanece “clara”
se puede ver el fondo
las olas “galopan”,
la brisa sopla “graciosa”

Fluye el río,
El árbol sobre la orilla
una sombra
para el río;
a lo largo del río
permanece fluyendo el árbol
con sus ramas, flores, hojas.
Pongo mis pies en el río,
se hacen ondas alrededor;
Nado en el río
apoyada sobre mi espalda
intento nadar entonces, gradualmente,
desde las “claras aguas”,
me hundo hasta el fondo.
Soy el río que fluye
sobre la página vacía
Si el río se hunde sobre la página
la canción del río
es tragada por la página;
la página aún luce vacía
como un monumento de mármol
construido en memoria del río.

MARCELA GIACOBBO (Buenos Aires, ARGENTINA)

Marcela Giacobbo
Marcela Giacobbo

 Marcela Giacobbo nació en Buenos Aires en 1975; es poeta y psicóloga. Integró, desde sus diecisiete años, y hasta sus casi treinta, el Grupo Literario La Luna Que, en el que fue activa integrante, colaborando en la revista del mismo nombre y co-dirigiendo el tabloide literario “Pormenores”, que también editaba el grupo. Publicó  “Azul de nunca”, su primer libro de poesía, en 1996. Su segundo poemario “Entrelíneas del alma” obtuvo el Premio Distinción Publicación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, a través de Buenos Aires no duerme´98. Varias antologías recogen partes de su obra poética. Poemas suyos han sido publicados en revistas de nuestro país y del exterior.

1

Caigo en el silencio perpetuo
de una rosa amarilla
espero el sol como si fuera ella
corro hasta encontrar
la cálida sensación

Tan solo recuerdo el momento
en que me quitaron
todas las espinas

2

Ya no es la tierra
de mis raíces, el alimento

Entonces uno deja de percibir
el lugar real
el alcance del verdadero cáliz

¿Cuándo fue la última vez
que estuviste de mi mano?

3

Sabe Dios
cuán incierto es el tiempo
que mañana es hoy
el presente este instante
que se juega en mi palabra

Lo difuso del pensamiento
esa sombra que se escapa
cuando juega a ser
intangible en los deseos,
un ángel que no llega

El río me ha dejado
de hablar, la respuesta
ya no está en lo cotidiano
sino en el silencio lila
del jacarandá

4

El fantasma
es la ilusión de quien te mira,
rasgo bajo sus pies
escarbo en lo profundo
lo detestable del magma

Me divertía mirando el cielo
en las baldosas llenas de agua
Las nubes eran la tierra
mis brazos las alas

Kamala me mira
desnudándose de verde

En los rostros se dibuja
lo físico del tiempo
inevitable al fin

APERTURA

Tengo el alma
en una mano
y no es que la regale

Simplemente
sufre de encierro.

A veces viajo
en la vena insensible
de Dios

Sin saberlo
juego en la carrera
del tiempo y del espacio

Creo que si no cuestionara
la mitad de las cosas
sería más prudente

Ese es el día
en que llego tarde
al reparto de estrellas
y quedo con la luz
entre las manos

INTERROGANTE

Encontré un aljibe
en la cima del mundo.
Rosado en el fondo.

Lo merodeaban palomas invisibles
y las flores yacían
en su esperanza.

Bajo tintes de rojo
las miradas se dispersaban
—Quién caería en él—

Encontré un aljibe
en la cima del mundo.
Estaba lleno de lágrimas.

Esta silla
se ha tomado franco
y piensa
en un par
de patas nuevas.
Es que la vida
se le sienta
a cada instante.

MIFRANI ABDELHAQ (Safi, MARRUECOS)

Mifrani Abdelhaq
Mifrani Abdelhaq

Mifrani Abdelhaq es poeta y crítico nacido en Marruecos, también es periodista en la ciudad de Safi. Fundador y Director del Rencontre International de la Poésie SAFI, propiciado por la Fundation ALKALIMA Pour La Culture Et L’art, que se celebra es distintas ciudades de su país, partiendo desde Safi, y que cuenta con cuatro encuentros hasta 2016. Sus trabajos más conocidos incluyen “La coolage poeta”, “El silencio de los sentidos”, “Acuario del dolor” y el ensayo ”Poética en la guerra y la violencia de la fantasía”, y otras obras colectivas.

Traducciones de Ricardo Rubio

Acuario del dolor

-1-

No puedo encontrar las palabras correctas
para la fiesta de esta noche
Dado que brillaba en la oscuridad
ella no bailó
en lo profundo de su corazón

Los amantes de la inclemencia
intentaron durante toda la noche
embellecer el marco de la guerra
Para ser
aún más dulces

-2-

El sentido llegó tarde a la fiesta de esta noche
El texto era precioso con sus crímenes
El mundo está jodido
está pidiendo que le presten una corbata
Lo que le queda a la palabra
es decir algo sobre los derechos
durante la tormenta

-3-

No soy digno de la vida
es que llegué tarde a la compasión
y el infierno me eligió
para coronar falsas esperanzas
No merezco morir
porque la vida
me mostró pequeñas luces de gloria
Todavía estoy nadando en un acuario de dolor
No merezco esta alma
que odia los susurros que ríen
de la maravilla
La maravilla
del fin

-4-

Las voces de la guerra
se visten de asesinas

Labios partidos

Estaban ahí
manteniendo la imagen quemada
y las heridas de Mohammed Khaïr-Eddine
Siempre allí
en el jardín del ser

Yo estaba ocupado
Estaba haciendo los árboles del poema
para Mohammed Rizki
para que no nos dejase con furia…

-5-

Nadie confiesa la tentación que dan las luces
la que hace una silla de montar para la próxima gloria
para andar sola
en una grey de mal olor
Los encantadores de serpientes que
embellecen los ojos de las palabras
con de la miel de la oscuridad
con vasos de basura servidos por la criada del mundo
Ella quiere mi dolor
Mis únicas luces
en la tierra…

SANAZ DAVOODZADEHFAR (Teherán, IRÁN)

Sanaz D
Sanaz Davoodzadehfar

Sanaz Davoodzadehfar es una joven poeta persa que comenzó el camino del arte a través del teatro, disciplina en la que obtuvo premios y reconocimientos por sus trabajos escénicos. Sus poemas comenzaron a ser publicados en revistas, folletos y periódicos, hasta culminar en un libro: “Camino sobre una palabra muerta”, que fue traducido del persa al árabe por Muhammad Hilmi ar-Rīsah y publicado con la colaboración de la Casa de la Poesía en Palestina. Traducido también por Asma Gherib del árabe al Italiano. Del mismo modo fue traducida en Alemania y publicado allí su libro; también apareció una versión bilingüe en Inglés-Checo, y sueltos en otros idiomas, como turco, sueco, curdo, francés, aunque mayormente es dable encontrarla en publicaciones árabes y en este último idioma.

Traducido de versión inglesa por Ricardo Rubio

Una isla aislada
rodeada por una quimera de tubos entrelazados,
un sinfín de llamas de fuego,
corales muertos,
y árboles que apenas pueden respirar.

Árboles fantasmas
se desplazan por un camino solitario,
un camino que va a ninguna parte.
La gente es prisionera
en su ropa de trabajo,
comiendo y durmiendo.
Aquí tiro mi vida por la borda
a los veinte años y algunos más.

Rodeada por una quimera de tubos entrelazados,
rodeada por la continua presencia de los cuervos del llanto.
Una isla con un clima muy caliente o muy frío.
Una isla con trescientos y algunos días más sin lluvia
y un día de lluvia loca.
Rodeada de aguas oxidadas,
diez números de dos dígitos,
y los almacenes hinchados con mercancías,
aquí arrojo mi vida por la borda,
me achico dentro de mi ropa.
Mi cuerpo, un “damam”*,
mi lengua, un címbalo,
mis palabras están atrapadas en un círculo sin fin
que hace que se borren a sí mismas.

En esta isla
algunos hacen dieta de pensamiento
para asegurarse el timón
y fijarlo en su cabeza,
y el amor se considera periférico.

Tengo veinte años y algunos más,
pero aquí,
se consiguen sesenta solo uno.

                                                                                        *Un cuerpo escrito en la isla Khark.

 

 

Cuando empecé a amarte
dejaste de quererme
y el infinito se convirtió en años
para mí.

 

 

Si quitaras las fronteras
emigraría hacia ti
sin visa.
Mi caso no sería político
He huido por amor
Si regresara
mutilarían
mi lengua y mis labios
Amor es
Aquí el amor es limitado
silencioso

sin patria.

 

 

Estaba demasiado cansado para pensar,
encendió un cigarrillo.
se arrellanó en el sofá de cuero
y trató de olvidar el mundo.
Un poco más tarde
se quedó dormido
como un niño.
La paz.

 

 

De modo totalmente inesperado,
mi lápiz se transformó en un arce
lleno de cuervos,
y los cuervos cubrieron todas mis palabras.
¿Cómo puedo escribir ahora
que mi corazón tenía una paloma para ti?

 

Morir de pie
es un sueño descabellado,
ya hace años
que los árboles nacen horizontales.

 

 

Envejeciste rápidamente,
yo no fui buena niña contigo.
En tu vejez
me avergüenzo.
Debes ir a un geriátrico,
¡oh amor!

 

 

Estoy aislada
y quieres enterrar
todo el ruido de esta carretera en mí.
No pasa siquiera cerca,
pero déjame oír el sonido
de las alas de mariposa.

 

Vine al mundo llorando,
viví llorando.
Me gustaría irme
con una sonrisa
igual a la de la Mona Lisa

 

 

Para llegar a ti
camino sobre palabras muertas.
Quizás
pueda oír
una palabra en un suspiro.

 

 

ATEF ABDEL AZIZ (EGIPTO, 1955)

Atef Abdel Aziz
Atef Abdel Aziz

Atef Abdel Aziz nació en Egipto en 1955. Es Poeta y arquitecto. Es Miembro del consejo editor de la revista “Prólogo”. Miembro de la unión de Escritores de Egipto. Miembro del Círculo de los artistas y escritores (Atelier del Cairo). Ex miembro de comité de poesía en el consejo supremo de cultura de Egipto. Miembrocomité de ‘’la primera publicación’’ en el mismo consejo.Miembro de comité fundador del congreso de la nueva poesía árabe en el Cairo. Ha publicado los poemarios: La memoria de la sombra (1993), Muros blancos (1996), Seres preparándose para dormir (2001), Imaginario de los lugares (2007), Política del olvido (2007), El hueco en su última forma (2009), Biografía del amor (2009), Lo que esperas no pasa por aquí (2011), El intérprete de los olores (2013),Prueba de la nada (2015).

Traducción del árabe: Mohamed Ahmed Bennis

 

Despojos diurnos


No es coincidencia
que los que llevan las rosas rojas
sean amantes fracasados.
Su divagación por los calles está clara
para todos los que los ven.

Mirad…
Tienen casi la mirada fija en el aire
y se hablan a sí mismos.
Podéis ver a uno de ellos
cuando se vaya por la mañana para ver a su novia,
así creeréis que está yendo al paraíso,
mientras el pobre sabe el destino de las rosas
que ahora andan, con esto, rendidas.
Ya está viendo su destino como una película hostil,
más bien se mostró, desde la mañana, ante el espejo
para acostumbrar su rostro
a la sonrisa de despedida.

¡Oh Dios mío,
¿quién sirve al que lleva las rosas rojas después
de su regreso a la casa al mediodía…?

Desde ya,
no tiene nada que hacer el hombre.

 

La huella del agua

 

No hay errores aquí,
siempre se divide el mundo por sí mismo…
En tu puerta ahora flores y una tarjeta desconocida,
y en la mía un nombre sin flores.

Todo en el rumbo es correcto sin esfuerzos,
y no se disculpe por cualquier cosa,
no se disculpe por cualquier cosa.

Sabes que estoy terminando el escenario que habíamos escrito
en aquella tarde por encima del sofá azul,
en aquel día en el que se derramó el agua sobre la mesa,
y se mojó el papel…
Termino el escenario que he encontrado de repente,
mientras limpiaba la estantería de los iconos,
como si reformara agujeros abandonados por los días perdidos,
mientras que buscábamos el fin que convenía  a todos.

¡Qué maldición la que hemos dejado
producirse en nuestra cama
durante todo este tiempo!

¡Qué casualidad bajo el polvo
estaba escondida de nuestros dedos atentos!
Y qué humedad,
la que se mantuvo melosa y despierta
en el infierno de la soledad!

No se disculpe por cualquier cosa,
siempre se divide el mundo por sí mismo:
Preguntas vivas,
flores muertas.

 

Hacia el más allá

 

Nada en nuestras manos,
y el cuerpo -como ves- es una bomba hidráulica,
dormimos mientras él se mueve solo toda la noche
acumulando anhelos.

¡Ohhh!
Pues, no hace falta tener vergüenza,
mientras nuestro orgasmo, encima de las camas,
no es nuestra preocupación,
mientras que sólo somos un puente en silencio
que no necesita perdón,
por encima de él pasan los extraños
que, a la vez, recogen y abandonan el olvido.

Así que podemos escribir la historia de amor de nuevo,
la escribimos con un poco de amor.

No hay que dejar de eliminar las señales
que plantábamos en ambos lados
para desorientar a los bandidos,
las mismas señales que, por fin, nos desorientaron.

Ya podemos escondernos detrás de nosotros mismos
y cada vez que tengan a uno de nosotros
le silbaremos o haremos signos de lejos
con pañuelos para que tenga cuidado
y cruce la frontera de manera segura
hacia el más allá de su cadáver.

 

El lecho de la solitaria

 

Mojado el pelo de Nancy en su habitación dispersa,
los pocos ruidos de la calle ‘’Champellion’’
provienen de la ventana
y agita la cara de Jesucristo en la pared.

Nancy, como de costumbre, deja su albornoz libre
para que caiga a sus pies
mientras se dirige a la cama.

Nancy duerme sobre el vientre rociado
para deshacer la soledad…
Abre los papeles plegados
que sacó de los cajones,
y revisa imágenes que no se ven desde nuestro lugar,
revisa un viejo pasaporte cuyos sellos se asemejan
a discapacidades permanentes.

Como se puede ver, mis amigos,
Nancy es blanca con pelo negro.
Su nalga que brilla recuerda a las migraciones
que nos llegaron desde los Balcanes hace un siglo.

Nancy no presta atención
a la llamada de la vieja, dueña del Hostal,
no está interesada en que la cena se enfríe.
Está a la espera del chico que ligó la semana pasada
en una Exposición de plantas ornamentales,
el chico, que estudia bellas artes y se encarga de sus dos hermanas.

Nancy no oye la voz de la vieja armenia,
Nancy está lejos.
Tal vez piensa en su novio que emigró hace dos años.
Dicen que tiene un café en las afueras de Melbourne.
Dicen que tiene una amante mexicana
que lame sus partes por la noche.

Dentro de poco,
entrará quien cuida de sus hermanas a la habitación…
No podemos ver su ligero disturbio,
mientras se quita su chaqueta gris,
y se inclina sobre una mujer de un lejano mundo,
sólo vemos cómo desciende sobre ella con su delgado cuerpo,
como la tranquiliza en su lecho,
después de haberla fijado con un tornillo que no se ve.

Nancy sola, gente,
y su pelo mojado.

 

Copa invertida

 

Tu amigo murió antes de cumplir los treinta y ocho,
pues, ¿qué haces esta noche?

En tu caso, me iría a vuestra cafetería favorita,
y me sentaría en su silla teniendo la misma situación:
detrás de mí el espejo,
y mi cara frente al estante lleno.

Iría a pedir mi cerveza en su copa de cerámica,
y anotaría mis pensamientos en un papelito
usando mi mano izquierda.

Heredaría todas sus mujeres,
para que los otros no destruyan lo que hizo mi amigo,
heredaría los secretos de sus mujeres que me confesó
mientras bebíamos.

No me olvidaría de visitar a su novia triste,
y cuando abriera la puerta vestida con su chal negro,
me sentaría miserablemente delante de ella
y fingiría que no sé nada de como atiende
su extraño temperamento hacia el placer,
ni del tatuaje que duerme en su muslo.
Y cuando se pusiera a llorar
acariciaría su cabeza para tocar la parte sensible.

En tu caso, haría lo posible por poner mis dedos
por encima de los de mi amigo,
lo que sería claro es que sigan
acariciando su suave pelvis.

Aquí, amigo,
con poca luz puedes cuidar bien a tu cuerpo,
mientras llena los vacíos
que el difunto dejó cálidos y con un orgasmo olvidado.