RUBÉN BALSEIRO (Buenos Aires, ARGENTINA)

Ruben BalseiroRubén Balseiro nació en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, en 1955. Ha participado en numerosas antologías y colaborado con periódicos y revistas del medio en nuestro país y en el exterior. Obra édita: “De lugares y olvidos”, Ed. Último Reino, 1989, Primera mención Fondo nacional de las Artes 1998 y Faja de honor de la Asociación de Escritores Argentinos; “Los desiertos más íntimos”, Ed. Último Reino, 1998; “Cántaros Quebrados”, Ed. Argos, 2005; Despojos, 2007, “Como los pájaros”, La Luna Que, 2015. Fue organizador junto a Jorge Clemente del Primer Encuentro Nacional de Poesía en el Centro Cultural Catedral; organizador del café literario de la S.A.D.E durante los años 1996 y 1997; del café literario “Los Poetas”, durante los años 1998 y 1999; del café literario de la Fundación Argentina para la Poesía, durante el año 2000. Fue vocal (1989-1995) y secretario (1996-1998) de la Fundación Argentina para la Poesía. Participó del comité de redacción de las revistas de poesía “Nexo literario” y “Aquí y Allá”. Fue colaborador del diario La Prensa y participó en distintas publicaciones literarias del país y del extranjero.


Y QUÉ HACEMOS NOSOTROS

No es esto que hoy escribes
ni tampoco el silencio en el que escondes
el soliloquio de una noche amarga.
Es algo sin nombrar, algo que nunca has dicho,
algún gesto inconcluso,
una mirada,
el perfil de una lágrima infinita
en el llanto de un niño abandonado.
Es esa mano acaso que suplica,
el harapo de un hombre que ha caído
al pozo, en el que todos,  algún día,
hurgaremos los ojos de la muerte.
Es tanto sin hacer, tanto abandono,
tanta mezquina vida por tan poco,
tanto sueño enlutado, tanta muerte,
tanta ilusión quebrada entre las manos.
Y que hacemos nosotros,
los que escribimos sobre el amor y el sueño,
los que regamos flores de papel en la noche,
los que hablamos en vano y sin sentido.

 

ES UN BUEN DÍA

Es un buen día, dirás,
un día apropiado para  vivir.
Un día conveniente para abrir los ojos
y las puertas
y dejar que salgan las miradas,
que ingresen los sueños a la casa.
Es un buen día, dirás,
alto, claro,
desbordado de sol y de palomas,
un día conveniente para abrir las manos
y dejar que vuelen todos los pájaros,
un día como todos, dirás,
un día apropiado para vivir.

Pero; ¿qué pensará el anciano
de gorra gris que se sienta en el banco de la plaza?
¿Qué pensará aquel niño,
que estira su mano pidiendo limosna?

Es un día como todos, dirás,
como ayer,
tal vez como mañana,
un día apropiado para dejar que canten los gallos
y los autos pasen y el viento,
el viento te salude
como a un pasajero de un viaje inconcluso.
Pero ahora olvida estas palabras,
habrá otras oportunidades,
otro mar o una campana
o tal vez el despegue de un sueño
abordado en la cumbre.
Grita con voz audaz,
tu nombre, el mío,
el nombre olvidado
de aquel polizonte de un viaje infinito.
Grita con voz audaz,
habrá, tal vez,  quien te escuche,
quien salga  a tu encuentro, sediento,
listo a continuar,
a seguir hilvanando el desafió.
Al fin y al cabo,
esto es la vida, dirás,
o tal vez rías,
cierres los ojos,
te abandones al sol.

GERIÁTRICO

Están allí, cansados, con los ojos perdidos.
Están como buscando
aquello que no encuentran
de un tiempo que se fue.

INCÓGNITA

Todo es una cascada,
algo que va cayendo de un incierto lugar
a otro, acaso,
no menos misterioso que aquel.
Entre estas dos incógnitas pendula el hombre
y en el vaivén persigue la esperanza.
Entre estas dos incógnitas va la vida,
si saber su comienzo, ignorando su fin.

 

NIÑO DORMIDO EN UN UMBRAL

Desde ese umbral el mundo es más pequeño,
se parece a una cuna donde el frío
arrulla con su aliento y la mañana
viene a golpear los parpados cansados,
anunciando  el comienzo de la muerte.