NORBERTO BARLEAND (Buenos Aires, ARGENTINA)

Norberto Barleand

Norberto Barleand

Norberto Barleand nació en Buenos Aires, Argentina, en 1942. Es poeta, narrador y ensayista. Participó en diferentes talleres y colaboró en revistas literarias. Publicó cuentos breves, plaquetas de poesía y los libros de poemas ”Presagio de Utopías” (1996), “Cenizas de la Tarde” (2002), editado este ultimo por el Grupo Literario “La Luna Que”, del cual forma parte como Responsable de Relaciones Institucionales desde el año 2000; y “Candiles y penumbras” (2012). Participó y participa en importantes antologías: “Poetas del Nuevo Milenio” Tomo 2 (La Luna Que, 2000), “Poetas, Narradores, Ensayistas” (Gente de Letras, 2003), Poesía Argentina Contemporánea Tomo XIV (Fundación Argentina para la Poesía, 2004), “Dársena Sur” (Republica .del Paraguay, 2004), “Las Voces que Somos” (La Luna que), “La Tierra del Conjuro” (Provincia de Córdoba, 2005). Condujo, con los escritores Lidia Vinciguerra y Fernando Sánchez Zinny, el programa “Los trabajos y los días” de la Fundación Argentina para la poesía que se emitió por Radio Cultura; también participó de otros progrmas radiales. Es miembro de la “Fundación Argentina para la Poesía”, en la que participó del Comité de Administración. Es miembro de la Asociación Americana de Poesía, Integra el Grupo “Poesía Peregrina”, participando de las giras poéticas realizadas en Catamarca, La Rioja, Tucumán ,Santiago del Estero, Azul (Provincia de Buenos Aires). Participó de encuentros literarios de carácter nacional e internacional. Sus poemas son publicados en revistas literarias de circulación convencional. Fue galardonado en el año 1999 con una mención de honor por la presentación de “Relatos Costumbristas” de su novela inédita “Buenos Aires Shoping Tango” en las jornadas de folklore urbano organizado por el circulo de “Artes y Letras” de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es coautor junto a otros autores de “Raíz, Fundamento”, bases de un proyecto para la defensa del patrimonio cultural. Es miembro de la Asociación Civil Proyecto Tango, declarado de interés de la ciudad y miembro del staff de redacción de su periódico ”Protango”. Miembro de la dirección de “Marcha Poética” y “Mujer poesía”, jornadas de intercambio y lectura realizada en los meses de mayo y junio de 2003/08 en el Centro Cultural General San Martín. Socio fundador de “Asociación Poetas por la Paz”. Es promotor de eventos literarios.

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VOLVER AL HOMBRE

I

Entonces era posible
el canto,
el amor,
la poesía.

Era, entre muchos,
un todo de sueños,
un paisaje con cisnes.

Era posible saltar erguido
con todas las caricias
en la placidez de la tarde.

Volar en un cielo
opulento,
de susurro azul esperanzado.

Era todo Espacio,
página,
labio
donde transitaba la melodía del viento.

Era sombra,
certidumbre,
plenitud
en la fértil sonrisa del futuro.

II

La belleza de ser,
en ilusiones primarias,
apartando el Horror,
la llama,
la estopa y la ceniza.

La fatuidad del surco,
su infamia.
La membrana atroz de la ignominia,
su pereza de engaño
y prepotencia.

Volver al hombre.
Simplemente restituírlo
a la raíz milenaria de su ternura,
a la profundidad de sus lágrimas,
a la intemperie de Hambre.

Volver al Asombro,
a la soledad,
al tiempo.

Volver para siempre,
a las ansias sublimes,
insignes y extremas,
definitivamente.

 

.

LOS QUE CLAUDICAN

No es ceguera mirar hacia otro lado.
No está distraído quien observa.

Quién calla,
omite sin reja ni tertulia,
traidor obsecuente
con máscara y escudo

Un rastro de lluvia en la mirada,
sin luz,
sin viento

Donde hay un grito,
él no escucha

Derrota
mancillada
de tutelas y penumbras.

Los que claudican
no transcurren mi mesa,
no beben el vino del paisaje,
no vuelan con el delirio de los ángeles
ni abren las ventanas de mi cuarto.

Los que claudican
Señor
No los conozco
.
PERFUME DE NOSTALGIA

a mi padre

Era otoño
el patio se cubría de violetas.
Recuerdo los silencios,
tu voz era un canto de coraje,
el sombrero acariciaba el verde de los ojos
que podían mirar mas allá de la luz
Protegiste mi noche destemplada
entre los colores de la lluvia.

Fue en una siesta de infinita travesura
aquel reto poblado de caricias.

Padre
joven aún,
se apropió la muerte de tu hombría,
yo dejaba al niño en la vereda
en un túnel devorado de congoja.

Sin embargo,
Padre,
después sucedió todo,
casi todo,
crecí con el esplendor y con la sombra,
con las luchas, las treguas,
con banderas y diluvios.

Amé,
amé los pájaros y el aire,
amé los árboles y el viento,
no hubo rincones que no haya amado.

Todavía conservo la pasión,
las bellas esquinas de la infancia
Debo decirte,
Padre,
las cosas no  fueron
tal cual las mostrabas cuando nacían los sueños.
El mundo ha cambiado,
la gente se pierde
con un rictus de pena y mirada de asombro.

Los niños no juegan,
no patean jardines entre  parras ocultas,
ni acarician las uvas en la arena.
Los ríos y los mares se inundaron de barro,
Vida y muerte
son monedas en ascenso de valores confusos.

Aquí estoy,
Padre,
con el mástil al hombro,
sin  manchas ni  fronteras quebradas.
¡Cuanto duelen los astros¡
Padre,
Honré tu memoria con trabajo
con rosas  y vientos en los brazos del alba.
conservo los olores de manteca en la cama,
el carbón encendido en las mañanas
los chicos rondando macetas y baldosas.

Padre,
es tarde, muy tarde,
beben los jilgueros detrás de la ventana
y dejan un sonido de nostalgia.
La paz de este refugio balbucea recuerdos.

Debo decirte,
ya no hay niños en la casa.

Otra imagen transita los licores
despierta al son de una música distinta
bailan compases de esperanza
glosando colores en las nubes
donde comparto las ráfagas y el vuelo.

Camino las arrugas de la noche,
pero este poema no concluye

Todavía conservo la carnadura inagotable
de tu ausencia.
.
FIN DE AÑO 

Por los sueños compartidos,
por las voces que escucho en la distancia
por el canto en la luz de las mañanas,
y lo que juntos construimos
entre los pétalos, la amistad y la palabra

Una colina de hojas y de luces
alejan los rayos de la infancia  con vientos de ternura

El ojal envuelve el sol
la pajarera,
árboles que transito
entre el atardecer del pecho
la arcilla del amor, los espinillos.

Es tiempo de voces  y de ausencias.
Entrañables abismos que regresan
multiplicando cosechas, llamaradas

El año fugó entre bambalinas,
madrigueras del vértigo
vegetales de miel, de sombra herida.

Los recuerdos despeinan la noche,
estallan en un carnaval de espejos,
manteles y jazmines
buhardillas donde lentamente
horneamos
un nuevo acontecer de aventuras y de intrigas

 

 

 

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