MUHSIN AL-RAMLI (IRAK / Madrid, ESPAÑA)

Muhsin Al-Ramli

Muhsin Al-Ramli nació en Irak en1967. Es un escritor, poeta, traductor, hispanista y académico, escribe en árabe y en español y reside exiliado en España desde 1995, nueva ciudad de cobijo donde obtuvo la Licenciatura en Filología Española por la Universidad de Bagdad en 1989 y el Doctorado en Filosofía y Letras, Filología Española por la Universidad Autónoma de Madrid en 2003, el tema de su tesis fue “Las huellas de la cultura islámica en el Quijote”. Es uno de los más importantes novelistas y dramaturgos iraquíes y traductor de varios clásicos españoles al árabe. Hermano del escritor Hassan Mutlak (considerado, por algunos de los intelectuales iraquíes, como el «Lorca iraquí», que fue ahorcado por el régimen iraquí en 1990 por haber participado en un intento de golpe de estado) (SIC Wikipedia). Fundador y coeditor de la revista cultural Alwah desde 1997. Desde 2004 es profesor en la Universidad de San Luis, Madrid. Son algunas de sus publicaciones: Regalo del siglo que viene (Cuentos, 1995); En busca de un corazón vivo (Teatro, 1997); Hojas lejanas del Tigris (Cuentos, 1998); Migajas esparcidas (Novela, 2000 / “Scattered Crumbs”, en inglés, 2003); Las felices noches del bombardeo (Narración, 2003); Todos somos viudos de las respuestas (Poesía, 2005); Dedos de dátiles (Novela, 2008); Dormida entre soldados (Poesía, 2011); Naranjas de Bagdad y amor chino (Cuentos, 2011); Los jardines del presidente (Novela, 2012); Pérdida ganadora (Poesía, 2013); Adiós, primos (Novela, 2014); Los enigmas más bellos, poesía para niños (Ed. Sama Emiratos Árabes, 2015); La loba del amor y de los libros (Novela, 2015). ‘Adiós, primos’ forma parte ya de los programas de enseñanza de varias universidades internacionales como Harvard, Michigan, Londres o Babel entre otras.

DESPUÉS DE LA LLUVIA

Después de la lluvia:
soles en las nubes y en los riachuelos,
dulces de almendras y de avellanas,
miel de dátiles y un pan caliente.

Después de la lluvia:
mi madre, mis hermanos
y nuestra casa de barro,
nuestras palomas blancas.

Después de la lluvia:
arcos coloridos de paz,
sin armas, sin presidente.

Después de la lluvia,
…después de la lluvia.

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NO  a  LIBERAR  IRAK  de MÍ

Esta tinta derramada en vuestra prensa
es la sangre de mi país.
Esta luz diluviada de vuestras pantallas
es el brillo de los ojos en los niños de Basora.
Éste que está sollozando en la oscuridad de su exilio
soy yo;
huérfano después de que hayáis matado a mis padres: Tigris y Eufrates;
Viudo después de que hubierais crucificado la pareja de mi alma: Irak
Oh… por ti, tierra mía: crucificada de entre las regiones.

Ay… de vosotros, señores de la guerra
Escuchadme:
No a la fiesta de los ejércitos en el tejado de mi casa.
No al verdugo que habéis plantado o al que vais a plantear.
No a vuestra libertad caída sobre las cabezas de mi gente en bombas
No a liberar Irak de mí o a mí de él.
Yo soy Irak.

Mis hierbas son las letras y sé lo que quiero.
Dejadme a mí mismo, a mi rabel y a vuestra ausencia.
Volved a vuestras películas detrás del océano.
Dejad para mí lo que queda
de los minaretes, de los mausoleos de mis ancestros,
de las tumbas de mi familia, …
Y bebed de las copas del petróleo hasta que os saciéis.

Robad la miel del azufre y la arena del desierto.
Llevad con vosotros vuestros clientes.
Llevaos al dictador con cada parte de vosotros que ha comprado con mi sangre.
Llevad lo que queráis y marchad,
dejadme sólo
con lo derribado de los sueños de mi hermana,
con el incendio de las palmeras en las orillas de Mesopotamia,
con los huesos de mi padre
y el té de la merienda.

Dejadme sólo
con las canciones tristes del sur,
con la danza degollada  del norte
y con el pavo real de los Yasidíes.
Dejadme sólo
curando las heridas de mi tierra Irak
Sólo…
igual que María…
sólo con mi solitario…
Mi país: el crucificado de entre las regiones.
Sabré cómo animar su resurrección.

Sabrá cómo renacer de su ceniza.
¿Acaso habéis olvidado que él es el creador del Fénix?

Ay, un infierno, para vosotros señores de la guerra
Escuchadme:
No asustéis a las nubes de Bagdad con vuestros aviones.
No sembréis soldados en nuestro jardín.
No quitéis la chilaba a mi madre.
No. Grito no a liberar Irak de mí o a mí de él.
Yo soy Irak.
Las aldeas han florecido de mi abrigo, y sé lo que quiero.
Dejadme a mí mismo, a mi familia y a vuestro olvido.

Tenemos muchas patrias, una de ellas es la Poesía.
Seamos sus ciudadanos, amantes, amados de ella.

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DE UN LORCA A OTRO (fragmentos)

  a Hassan Mutlak, otra vez y no será la última.

Lo que estaba se ha llevado lo que queda…
y me despedí de Irak.

Abandoné las comisarías, los cementerios.
Crucé las murallas de fusiles
y las farmacias vacías.
He sido duro con el jardín de las manos en despedida
y con las lágrimas de las chicas que se quedaban atrás
porque mi llanto, delante de mí, es largo
y mi mapa es un bastón de ciego.
Mi corazón es un cementerio lleno de seres queridos
y mi medicina esta allí… allí,
con los gitanos de Andalucía.
Crucé países, muchas ciudades
y conviví con pueblos deprisa
porque Granada estaba esperándome,
Y yo a ella.
Porque Lorca posa su mirada
sobre las agujas del reloj y los olivares.
Mi amigo, mi hermano, está esperándome
desde nuestros primeros cuadernos.
Sollozaré entre sus brazos.
Mojaré su camisa bordada de canciones.

Le contaré todo lo que ha hecho el verdugo
en los dos ríos, en las palmeras
y en los amigos.
Le describiré la cuerda con la que ahorcaron a Hassan Mutlak,
y la máquina de picar almas y carne iraquíes.
Pero he encontrado su casa vacía
a excepción de su sillón, vibrando,
entre la ventana y el poema.
Llamé: Lorca, Lorca.
Oh, secreto de la insistencia de mi madre en fumar, a pesar del asma.
¿Dónde estás?
Amigo mío y socio mío en la inocencia.
¿Dónde estás?
Nada, excepto su sillón, vibrando,
entre la ventana
y el piano.
(…)

“He venido a Granada
buscando a Lorca.
Tal vez…
para que escribiera sobre los asesinados de mi familia.
Pero… le encontré asesinado”.

.

YO Y EL OTRO

Tengo un jazmín
Y el mono, una camisa de seda
Tengo un vaso de agua para mí
Y para América, barriles de petróleo
Tengo una madre
y una vecina con jazmines en su ventana
Y para vosotros, bancos, torres y envidiosos
Tengo asma y un cigarrillo
Y vosotros cobráis tributo por mi aire.

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