MARCELA GIACOBBO (Buenos Aires, ARGENTINA)

Marcela Giacobbo

Marcela Giacobbo

 Marcela Giacobbo nació en Buenos Aires en 1975; es poeta y psicóloga. Integró, desde sus diecisiete años, y hasta sus casi treinta, el Grupo Literario La Luna Que, en el que fue activa integrante, colaborando en la revista del mismo nombre y co-dirigiendo el tabloide literario “Pormenores”, que también editaba el grupo. Publicó  “Azul de nunca”, su primer libro de poesía, en 1996. Su segundo poemario “Entrelíneas del alma” obtuvo el Premio Distinción Publicación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, a través de Buenos Aires no duerme´98. Varias antologías recogen partes de su obra poética. Poemas suyos han sido publicados en revistas de nuestro país y del exterior.

1

Caigo en el silencio perpetuo
de una rosa amarilla
espero el sol como si fuera ella
corro hasta encontrar
la cálida sensación

Tan solo recuerdo el momento
en que me quitaron
todas las espinas

2

Ya no es la tierra
de mis raíces, el alimento

Entonces uno deja de percibir
el lugar real
el alcance del verdadero cáliz

¿Cuándo fue la última vez
que estuviste de mi mano?

3

Sabe Dios
cuán incierto es el tiempo
que mañana es hoy
el presente este instante
que se juega en mi palabra

Lo difuso del pensamiento
esa sombra que se escapa
cuando juega a ser
intangible en los deseos,
un ángel que no llega

El río me ha dejado
de hablar, la respuesta
ya no está en lo cotidiano
sino en el silencio lila
del jacarandá

4

El fantasma
es la ilusión de quien te mira,
rasgo bajo sus pies
escarbo en lo profundo
lo detestable del magma

Me divertía mirando el cielo
en las baldosas llenas de agua
Las nubes eran la tierra
mis brazos las alas

Kamala me mira
desnudándose de verde

En los rostros se dibuja
lo físico del tiempo
inevitable al fin

APERTURA

Tengo el alma
en una mano
y no es que la regale

Simplemente
sufre de encierro.

A veces viajo
en la vena insensible
de Dios

Sin saberlo
juego en la carrera
del tiempo y del espacio

Creo que si no cuestionara
la mitad de las cosas
sería más prudente

Ese es el día
en que llego tarde
al reparto de estrellas
y quedo con la luz
entre las manos

INTERROGANTE

Encontré un aljibe
en la cima del mundo.
Rosado en el fondo.

Lo merodeaban palomas invisibles
y las flores yacían
en su esperanza.

Bajo tintes de rojo
las miradas se dispersaban
—Quién caería en él—

Encontré un aljibe
en la cima del mundo.
Estaba lleno de lágrimas.

Esta silla
se ha tomado franco
y piensa
en un par
de patas nuevas.
Es que la vida
se le sienta
a cada instante.

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